Un enchufe y una frase que cambiaron la historia de la música
Octubre 14, 2008
Manchester, 1966. Una multitud enfurecida increpa a gritos a un hombre que se dirige hacia el micrófono de la parte central del escenario, guitarra eléctrica en mano. El que había sido llamado a ser estandarte de una generación de protesta contra la guerra y las injusticias sociales, se “vendía” ahora a ese horrible sonido eléctrico y popular más conocido como Rock & Roll. Entre los distintos abucheos destaca uno especialmente audible cuyo mensaje es sencillo pero cargado de connotaciones: “¡Judas!”. Por un momento, parece que el resto de la muchedumbre invadirá el escenario para hacer justicia y lograr que vuelva el profeta del folk al que habían ido a escuchar. Pero no sucede. Y el hombre, ya a la altura del micrófono, mira al público, y como buscando al culpable de semejante improperio, musita: “I don´t believe you… you are a liar!” (no te creo, eres un mentiroso). Acto seguido, de espaldas al público, da órdenes a su banda, como si de un ejército se tratara, aún al amparo del micrófono: “Play it fucking loud!” (¡tocad jodidamente alto!).
Tras la descomunal discrepancia de opiniones entre los detractores del nuevo estilo eléctrico de Dylan (reflejado, sobre todo, en Bringing it all back home, Highway 61 revisited- ambos de 1965- y Blonde on Blonde- 1966-), y los partidarios de este nuevo sonido (especialmente los críticos musicales) tuvo lugar este anecdótico pero decisivo incidente en la ciudad inglesa de Manchester, donde, sin comerlo ni beberlo, los asistentes pudieron contemplar cómo la historia de la música había dado un nuevo giro y realmente, en algún sentido, los “tiempos habían cambiado” (referencia a The times they are a-changin´, del año 1963 y el principal estandarte de esta generación protesta). Con la ya mencionada frase malsonante, se comenzaban a escuchar los primeros acordes de la joya musical Like a rolling stone, considerada como una de las mejores canciones de la historia del pop- rock, amén de ser una gran influencia para las generaciones musicales venideras.
La historia pone a cada uno en su lugar, y el criticado abandono del folk por parte de Bob Dylan para acercarse al rock, no es hoy en día más que una entretenida historieta para los amantes de la música moderna. ¿Qué habría sido del pop-rock actual sin el legado de Bob Dylan? Un servidor, como amante de la buena música, se quita el sombrero ante la calidad lírica y musical (especialmente en su vertiente rockera) demostrada por Mr. Dylan durante estos años de críticas.
Fuente: elaboración propia
Bibliografía relacionada: “Bob Dylan. Años de Juventud”, de Paul Williams
Por: Enrique Esteban Maurer

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